Tras el salto desde Varanasi a Jaipur nos disponíamos a realizar el recorrido a la inversa, la primera para era Agra una ciudad que nadie visitaría pero que todo el mundo debe visitar pues allí se encuentra el Taj Mahal una de las 7 maravillas de India. Al llegar a la estación de Agra Cantt una horda de conductores de tuk tuk te avasallan para que subas con ellos pues saben que todo el mundo viene a visitar el Taj Mahal, nosotros decidimos ir caminando ya que estábamos junto al Fuerte Rojo de Agra y así poder conocer sus alrededores.

En la puerta también descubrimos que el precio de 300 rupias para extranjeros lo habían aumentado a 600 rupias, ya teníamos decido que no íbamos a visitarlo, ahora aun menos así que allí mismo cogimos un Ola Cabs ya que Uber todavía no funciona en Agra y nos llevo a nuestro alojamiento, bueno mas bien cerca porque en la avenida del Taj Mahal en ocasiones solo dejan entrar coches eléctricos para reducir la contaminación en el Taj Mahal.

Nos alojamos en Sunita Planet una ubicación excelente para visitar el Taj Mahal, cerca de la puerta este, nos alojamos a través de AIRBNB eran unos 12 euros pero nosotros no pagaríamos nada con nuestro crédito de viaje.

Esa misma tarde nos dirigimos hacia el rió Yamuna para contemplar uno de los atardeceres mas bonitos de nuestro viaje, os dejo aquí la ubicación y para muestra unas imágenes de lo que viví aquella tarde.

A la mañana siguiente a las 5:30 de la mañana nos pusimos en camino al Taj Mahal pasamos por taquilla para pagar 1100 rupias es el precio que han vuelto a aumentar este año 2018, los locales solo pagan 50 rupias por el acceso, hay que tener en cuenta que el Taj Mahal cierra los viernes porque van los musulmanes a rezar.

Allí en la puerta se ofrecían un montón de guías para contarte un poco la historia y en la misma puerta se dividían la fila de locales hombres, la de extranjeros y una fila de mujeres para pasar un estricto control de seguridad. Eran las 6:15 estaba amaneciendo y ya estábamos dentro del complejo!

 

La historia de amor del Taj Mahal

 

Si hay un símbolo del amor puro y absoluto por encima de razas, religiones o culturas ese es el mausoleo del Taj Mahal. Su construcción por parte de un sultán mogol, para albergar la tumba de la que fuera su gran amor, está plagada de multitud de leyendas y ha servido durante años para mitificar el amor eterno, generación tras generación, fascinando e inspirando por igual a viajeros y escritores a lo largo de los siglos. Pero, ¿conocemos cuál es la historia real que inspiró la construcción de una de las consideradas como las siete maravillas del mundo moderno?

Corría el año 1607 cuando el entonces Príncipe Imperial Yurram, más tarde conocido como el emperador musulmán Shah Jahan, conoció en un bazar de la ciudad india de Agra, capital del imperio mogol entre los siglos XVI y XVIII, a la princesa Arjumand Banu Begum, de sólo 15 años e hija del Primer Ministro de la Corte. Cuenta la leyenda que la joven estaba probándose un collar de diamantes por valor de 10.000 rupias y el príncipe, que no era precisamente pobre, pagó sin dudar la joya, conquistando de inmediato el corazón de la princesa.

A pesar de su condición de príncipe, no todos sus deseos eran tan sencillos de cumplir y las razones de estado le obligaron a olvidarse de Arjumand y tomar por esposa a alguien de su mismo rango, una princesa hija del rey de Persia. Pero el príncipe nunca pudo olvidarse de aquella joven que había conquistado su corazón y, dado que la ley musulmana le permitía tener varias esposas, cinco años después de ese primer encuentro y sin haberse visto ni una sola vez más, el príncipe pudo cumplir con su sueño y casarse con su amada.

El príncipe fue coronado en 1627 tomando el nombre de Shah Jahan, ‘Rey del mundo’ y fue conocido como un gobernante bondadoso, gran amante de su pueblo y de la paz. Pero la felicidad nunca dura eternamente y menos en las historias de amor que pasan a la posteridad y pronto la tragedia sacudiría violentamente sus vidas.

En 1631, tras 19 años de feliz matrimonio y durante una visita a la campaña de Burhanpur, donde se encontraban las tropas de Shah Jahan con el objetivo de sofocar una rebelión, Mumtaz Mahal falleció repentinamente al dar a luz al decimo cuarto hijo de la pareja, una niña llamada Gauhara Begum, en su lecho de muerte le pidió al rey Shah que construyera en su memoria un monumento sin igual en el mundo.

Los deseos cumplidos de Mumtaz Mahal
El emperador y amante esposo sintió un dolor tan intenso que deseó morir junto a su esposa. Su tristeza era tan profunda que se encerró en sus habitaciones ocho días con sus ocho noches, sin comer ni beber. A la salida, Jahan ordenó que se cumpliera el luto en todo el reino prohibiendo las vestimentas de colores, tocar música, usar perfumes y joyas y hasta llegó a prohibir la sonrisa entre los súbditos. Jahan se encerró en palacio sumido en su dolor y no reapareció hasta un año después muy envejecido y, para asombro de sus súbditos, su pelo y barba se habían vuelto blancos en tan sólo unos meses.

El monarca contrató a 20 mil obreros para construir el que sería el mejor mausoleo del mundo.
Para llevar a cabo la edificación se utilizaron materiales como el mármol y muchos otros que fueron llevados de distintos países en elefantes; el jade y el cristal de la China, el lapislázuli de Afganistán y las amatistas y los corales provenientes de Persia y Arabia, entre otros; tardó en construirse 22 años, representados en las 22 pequeñas cúpulas del recinto.

La construcción del Taj Mahal también encierra una serie de leyendas, entre ellas la historia del arquitecto, Ustad Isa; aunque no se sabe si el personaje realmente existió. Se dice que el emperador Shah Jahan quería que el arquitecto sintiera el mismo dolor que él y por ello mandó matar a su esposa y una vez terminada la construcción lo dejó ciego y le cortó las manos para que nunca volviera a construir nada igual.

Este majestuoso homenaje tuvo, sin embargo, nefastas consecuencias para Shah Jahan quien, perdido en su afán por honrar y venerar al que fuera el amor de su vida, no reparó en costes y los cincuenta millones de rupias que finalmente gastó en su construcción, que según la valoración actual podrían suponer más de quinientos millones de dólares, le provocó caer en una ruina económica y consecuentemente en la pérdida de su trono a manos de su tercer hijo Aurangzeb en 1658. Éste, aunque le permitió seguir con vida, le confinó al encierro en el Fuerte Rojo, desde donde, enfermo y derrotado, contemplaba el Taj Mahal, su gran obra, monumento a su amada y refugio para el descanso eterno de ambos.

Una historia de amor eterno
A su muerte, a la edad de 74 años y después de largos años de enfermedad, fue su propio hijo, Aurangzeb, el que desterró la idea de hacer realidad el sueño de su padre encargándose además, de romper la simetría que regía en todo el complejo del Taj Mahal enterrando a su padre al lado de Mumtaz Mahal. En un principio la tumba de Mumtaz se encontraba en el centro exacto de la sala principal, por lo que al añadir la de Jahan todo el conjunto queda desplazado hacia un lado.

Y hasta aquí nuestro paso por Agra, sin duda del Taj Mahal es impresionante solo por esto ya merece la pena haber venido a India, es mucho mas grande de lo que habia podido llegar a imaginar.

Nos vemos en el proximo capitulo…